Una nueva edad de oro de los semiconductores

34

No es un secreto que la tecnología se convirtió en un aspecto central de la existencia humana, ya sea siendo una fuente de innovación para las industrias o mejorando las capacidades que cada persona tiene en sus tareas cotidianas. En medio de una rápida evolución de la nube y una mayor adopción de teléfonos inteligentes, las sociedades de todo el mundo han entrado en una era en la que la confluencia de software y hardware guía el camino de cómo opera la humanidad.

Además, importantes cambios sociales como la rápida evolución del trabajo remoto e híbrido, la digitalización y automatización del trabajo físico en fábricas, tiendas minoristas, atención médica, así como las crecientes preocupaciones de privacidad y las regulaciones gubernamentales correspondientes, requieren que los datos se procesen y mantengan cerca de donde son creados.

Estos cambios requerirán la necesidad de que se implementen grandes cantidades de infraestructura informática en el borde y que las plataformas de IA den sentido a estas grandes cantidades de datos que se producen e impulsen la automatización inteligente. También, es importante migrar los clústeres centralizados de computación y almacenes de datos a una arquitectura de computación y redes más distribuida. Este modelo de infraestructura de nube al borde combina una escala y capacidad inigualables, donde los tiempos de respuesta son más rápidos. En Intel, vemos este modelo como un superpoder tecnológico que dará forma a la transformación digital en todas las actividades económicas, educativas, políticas, de transporte, de salud, entre otros.

Entremos a un caso concreto: la industria automovilística, que actualmente está experimentando una profunda y visible transformación a medida que los vehículos se vuelven más inteligentes, más eficientes y seguros. Para fines de la década, esperamos que el contenido de semiconductores en vehículos premium se quintuplique, con ingresos de silicio automotriz que casi se dupliquen a US$ 115,000 millones.

Publicidad

Esta fuerza de la digitalización está impulsando disrupción y cambio radical que está impactando en todas las industrias. Aplicaciones como gráficos y juegos, redes y procesamiento de datos, necesitarán un mayor rendimiento, una mejor eficiencia y un menor consumo. De hecho, vemos un futuro en donde podamos proporcionar un petaflop de potencia de cómputo y un petabyte de datos dentro de un milisegundo a cada ser humano en el planeta.

Esta demanda de poder computacional necesitará de una infraestructura de mayor capacidad para la fabricación de chips y una cadena de suministro más diversificada, segura y geográficamente equilibrada, que incentive mejoras en la reducción de riesgo de fallas. En este contexto, la Ley de Moore, postulada hace más de 50 años, sigue vigente y es el fundamento para la innovación de un mercado que se espera que crezca a US$ 650,000 millones este año. Por ello, estamos frente al inicio de lo que creemos será una “nueva era de oro de los semiconductores”, en el centro de una industria interconectada.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor introduce tu comentario
Por favor introduce tus comentarios