No te dejes aplastar por la corrupción

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Es posible que haya algunos peruanos que están asombrados (y algunos dirán ¡qué asco!) por los audios de los jueces y consejeros del CNM. Otros están diciendo que mejor se irán de este país porque es atrasado e injusto, que no vale la pena vivir aquí y que es mejor ir hacia otras tierras.

El asombro y el asco es natural, no sentirlo, es aceptar como normal la actuación de los corruptos, es comer porquería como si fuera el plato más exquisito. Es necesario el asombro y también la rebeldía para activar las fuerzas que llevamos dentro, esa fuerza que nos mueve a acciones poderosas y renovadoras.

Es cierto también que hay peruanos que no ven corrupción en estos audios, por lo tanto, argumentan que es obra de los enemigos del fujimorismo, que quieren embarrar a la señora K de la Fuerza 1, que son acciones desestabilizadoras de los caviares, y bla bla blá. Contra ellos nada se puede hacer, menos debatir, porque es en vano. Si tú, mi rebelde lector, te encuentras con uno de estos, simplemente, huye sin mirar atrás, hasta encontrar un lugar seguro.

Lo cierto es que el sistema está podrido, aunque funcione y las desigualdades sean evidentes. En Canal TI 615 del 25 de junio titulé mi columna “La corrupción está ganando la guerra en el Perú” y que avanzaba como una avalancha que nadie es capaz de detener. En realidad, sí se podría frenar su crecimiento y reducirla, pero se necesitan personas comprometidas con la libertad y la decencia. Se necesitan personas que no tengan miedo de meter a la cárcel a su hijo, padre, abuelo o suegro, si es que resultaran corruptos. Que su compromiso trascienda su circulo amical y familiar, para que no les tiemble las manos en su lucha contra los delincuentes.

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En este imaginario, pero deseado, contexto se necesitará de ciudadanos comprometidos con la decencia, la libertad, la ética y el profesionalismo. Seres humanos enfocados en la transformación de la sociedad, para que sean soporte de los líderes que asuman la lucha contra la corrupción.

Y, ¿dónde se encuentra a esos seres humanos dispuestos a luchar contra la corrupción?

Esas personas son los actuales peruanos, los que hoy sufrimos la avalancha de la corrupción y olemos la pestilencia de los que imparten justicia, somos aquellos que reprochamos a los empresarios que coimean para hacer negocios, pero que salen al frente a decir que están en contra de la delincuencia. 
Y para lograrlo, necesitan empezar ahora mismo con el rediseño. No haciendo las cosas que frecuentemente hacen: no respetar la hora, las señales de tránsito, botar basura en la calle, orinar en la calle, ir a la playa y convertirlo en un chiquero. El listado podría ser largo, pero es necesario hacerlo para identificar dónde y cuándo estamos fallando a nuestra sociedad. Si no identificas lo que te perturba, aquello que te distrae y te atrasa, no serás capaz de dar el siguiente paso.

Yo te invito a que te entrenes en nuevas formas de ser ciudadano, en nuevas formas de hacer negocios y ser exitoso. Piensa que si seguimos igual, habremos perdido la guerra contra la corrupción y viviremos gobernados por los indeseables seres que hoy ya tienen secuestrado el país.

Entrénate en aquellas formas que aún no has experimentado, por ejemplo, ser puntual, no coimear al funcionario, respetar las reglas de tránsito, ser proactivo, sonreír al atender a un cliente, ser servicial y tantas buenas maneras de ser un ciudadano decente y respetuoso. Así serás inspiración para tus hijos, vecinos y colaboradores de tu empresa que te ven cómo te enriqueces haciendo truculencias. 

¡Decídete!

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