Las agencias de prensa de la industria TI

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Somos un país de oportunidades, pero no sabemos aprovecharlas porque nos gana la pereza. Así es, la pereza, mi querido y patriota lector. Es que la pereza es la madre de todos los vicios y de los usos y costumbres que, normalmente, lindan con la estupidez. 

Somos afortunados de vivir en un territorio con una variedad geográfica y diversidad de flora y fauna. Ni qué decir del legado que nos dejaron los antiguos peruanos y que hoy no cuidamos, al contrario, nos dedicamos o dejamos (que es lo mismo) que los criminales saqueen y destruyan. Nuestro papel es del simplón que dice: ¡Qué horror! ¡Por qué no los castigan! ¡Qué hacen las autoridades! y seguimos nuestra vida sin tomar acción.

Y, ¿a qué viene todo esto cuando en la columna de esta edición lo ideal sería hacer un recuento del año y hablar de las fiestas navideñas?

Es para dirigirme a las agencias de comunicaciones o PR que manejan las cuentas de las marcas TI. Para decirles que necesitan asumir con profesionalismo y honrar la confianza que las marcas ponen en sus manos para el manejo de su relacionamiento con la prensa.

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Cámara fotográfica
La cámara fotográfica es la herramienta básica que no debe faltar en una agencia PR. Pero no para tenerla como adorno, sino como la herramienta que más se utiliza para obtener imágenes de los productos, conferencias, ejecutivos, etc. Pues no es posible que envíen una foto mal tomada con celular, movida y con pésima resolución. Y cuando se les pregunte si tienen otra foto, respondan que no, que no ubican al ejecutivo, y tantas explicaciones que solo demuestran su incapacidad para estar cobrando mensualmente.

Con esa cámara, mi querido PR, toma fotos a todas las personas que pertenecen a la empresa, pero no las tomes tú si es que no sabes de fotografía. ¡Contrata a un fotógrafo profesional para que haga la chamba! Para que te deje un extraordinario archivo y al que irás renovando cada cierto tiempo.

Ejecutivo que se incorpora a tu cliente (la marca), inmediatamente necesita tener una sesión fotográfica. Exige ese requisito antes de firmar el contrato del servicio que brindaras. Al firmar el contrato, no solo te fijes en cuánto cobrarás, sino también en el apoyo que necesitarás de tu cliente. Que se comprometa contigo para que desarrolles un extraordinario trabajo. Pregunta y pide, sé directo y regales tus halagos y aplausos. 

Redacción
No voy a referirme a la redacción, pero en el fondo, mi observación caerá sobre tu capacidad y rapidez (precisión) para redactar. No es posible que le digas al área de marketing de la marca que te espere mínimo tres días para que le envíes una nota de prensa -que para variar un ejecutivo lo ha escrito para que tú lo edites -cuando podrías escribirla en menos de 30 minutos, enviarlo por email para que te lo aprueben, y lista la milanesa. 

Si no has trabajado en un diario y de frente has ido a una agencia, entonces, tu idea del cierre de edición es etéreo, te parecerá como si fuera el cierre de un tono, la hora loca del periodismo, cuando, en realidad, es otra cosa.

Almuerzos, desayunos, cenas, lonches y limosnas
Vamos a ser sinceros, gran parte de las conferencias de prensa -es decir, desayunos, almuerzos, cócteles, y horas del té -están siendo concurridas por “periodistas” que no saben escribir ni su nombre, por lo tanto, no pertenecen a ningún medio. En algunos casos, aunque dicen que ya son pocos, asisten hasta con la tía que ha venido de visita de provincia, pero que no hay cómo invitarle un almuerzo en el hotel Westin. Aún recuerdo cómo uno de estos “periodistas”, en los años 90, estaba llevando en su maletín la cabeza del chancho asado y lo descubrieron porque durante la conferencia había desaparecido el proyector. ¡Nunca apareció el proyector!

Depura tu lista de periodistas, sé sincero con el cliente, no le hagas perder tiempo y dinero. No llenes con 20 comensales una conferencia de prensa que podría ser con tres o seis medios especializados. Los periodistas no necesitan ir a desayunos, almuerzos, lonches, cócteles, horas locas y a beber tragos. Bueno, quiero decir, los periodistas, no a los que normalmente te has acostumbrado a invitar y que salen del lugar cantando las mañanitas.

Sé que te ha costado tener esa cuenta, pero no la pierdas por falta de iniciativa, por no involucrarte con el cliente y lo que hace. Necesitas convertirte en un experto de lo que promueve tu cliente. Necesitas saber tanto que cuando se busque a un ejecutivo para un alto cargo, el candidato seas tú.

Recuerda que la actitud hace la diferencia frente al valor que le das de ser egresado de una “gran” universidad. El talento se vuelve un desperdicio junto a la maestría en el exterior, si es que sigues haciendo lo mismo. Marca la diferencia.

Ahora sí, mis queridos lectores, les envío un abrazo de Feliz Navidad y pasen una extraordinaria y divertida fiesta de Fin de Año.

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