Fachadismo: el caso del Colegio de los Sagrados Corazones de la Recoleta

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El 27 de enero del 2015 en el Centro Cultura de la Escuela de Bellas Artes, por primera vez compartí una experiencia en donde directamente había participado: un caso de fachadismo en lo que fue el Colegio de los Sagrados Corazones de la Recoleta, ubicado en la avenida Inca Garcilaso de la Vega 1056, Cercado de Lima. En ese edificio es donde actualmente se levanta CompuPlaza.

La construcción de la sede de este colegio se realizó en 1937 y estuvo a cargo de la compañía Constructora “Michel Fort Ingenieros” a un costo aproximado de 240 mil soles de aquella época. Estuvo ubicado en el cruce de dos de las principales avenidas de ese entonces: El Sol (hoy avenida Garcilaso de la Vega) y Progreso (hoy avenida Uruguay). Hay que anotar que la fachada con frente a la entonces avenida El Sol medía 120 metros lineales. Tenía una particularidad: un túnel que permitía sin salir a la calle conectarse bajo la Avenida Progreso con el Colegio antiguo ubicado en la Plaza Francia.

Al mudarse el colegio hacia el distrito de La Molina, desde 1961 empieza a funcionar en ese local el diario Correo, tanto redacción como imprenta. Nótese que ya no existe la continuación del local hacia la esquina de la avenida Uruguay.

El edificio permaneció abandonado por muchos años ya que sus estructuras habían quedado muy debilitadas tras el incendio por las altas temperaturas a la que había estado expuesto. Fue en el año 2000 que se planteó construir en el terreno un Centro Comercial, que planteaba demoler el edificio.

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Al presentar el proyecto de construcción a la Municipalidad, esta indico que el inmueble no era monumento integrante del patrimonio cultural de la Nación. Sin embargo, que dicho inmueble se encontraba clasificado como “fachada con valor monumental”.
Teniendo en cuenta estos antecedentes, la comisión técnica dictaminó, exigiendo que la nueva construcción debería conservar la fachada existente. Lo que buscaba la Municipalidad con buen criterio era mantener el perfil urbano de las calles del Centro Histórico. ¿Diseñar y construir un nuevo edificio conservando una fachada antigua? Estábamos ante un caso de fachadismo.
Fachadismo
El fachadismo es en muy utilizado en Europa. Consiste en la conservación de las fachadas de los edificios cuando estas son artísticamente importantes. Se dice que nació en Bruselas (Bélgica) en la década de 1980 y hoy es una práctica con se ejecuta en muchas ciudades de Europa.

Pero volvamos a Lima, a la avenida Garcilaso de la Vega. El destino que le deparaba a la nueva construcción era aplicar fachadismo y a su fachada una restauración.

Un dato importante antes de iniciar la explicación: la fachada a intervenir tenía 40.70 metros de longitud y 13.50 metros de altura.

Lo primero que se hizo fue realizar un levantamiento de todos los detalles conformantes de la fachada: molduras, cornisas, ménsulas, capiteles, balaustres, medallones, etc. Las etapas que se realizaron fueron: levantamiento de planos y fotos, registro, codificación y detalles constructivos y finalmente la elaboración de los moldes para las réplicas de molduras y confección de tarrajas.

Refuerzo estructural
El proyecto estructural estuvo a cargo de “Ing. Javier Piqué – Ing. Hugo Scaletti – Ingenieros” quienes diseñaron el refuerzo estructural, el cual se realizó antes de la demolición y estuvo “sosteniendo” la fachada durante todo el periodo de construcción del edificio.

Esta tuvo dos etapas: la primera fue el arriostramiento temporal de la fachada, luego la construcción de placa de concreto armado adosado al muro antiguo, y el finalmente el arriostramiento definitivo de la fachada con la nueva construcción.

La siguiente etapa fue la construcción de una placa de concreto armado adosado al muro de ladrillo original de la fachada. Para ello se hicieron múltiples anclajes en todo el muro

Y la etapa final del proyecto estructural consistió en el arriostramiento definitivo de la fachada con la nueva construcción.

Remodelación de la fachada
Volvamos a las obras de remodelación de la fachada. Mientras que se construía el edificio, se hacían las molduras, balaustres, medallones, etc. Algunas de ellas se realizaban en una zona ex profesamente preparada para tal fin.

Un edificio a punto de colapsar por daños estructuralmente irreparables, parecía condenado a tener solo un final: la demolición total. Sin embargo, el buen criterio municipal de conservar la fachada para mantener el perfil urbano de esta principal avenida creo que fue acertado. ¿Podría ser la solución para muchos inmuebles del Centro Histórico que están a punto de colapsar?

Tengo que nombrar a los artífices de esta obra. El gerente del proyecto fue el Ing. Armando Guiulfo Zender, y los arquitectos fueron Rossana Agois y Reynaldo Ledgard siendo el promotor Propiedades Inmobiliarias (Pisac). La restauración de la fachada estuvo a cargo del arquitecto Enrique Guzmán. No puedo dejar de mencionar que la mano de obra de la restauración estuvo a cargo de jóvenes formados en el Taller de Lima. Igualmente, debo indicar que este proyecto ganó el Primer Premio en la XI Bienal Nacional de Arquitectura – octubre de 2004 en la categoría Comercio.

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