El río y el hombre nunca son los mismos

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“Ningún hombre se baña dos veces en el mismo río, porque ni es el mismo río ni es el mismo hombre”, es el aforismo del filósofo griego Heráclito de Éfeso con el que describe la dinámica del todo y afirma que la única constante es el cambio mismo.

Aunque con una simple mirada, en realidad, siempre veremos que el río es el mismo y que el hombre también sigue siendo aquel que entró por primera vez al río. No es resistencia al cambio; es solo una mirada simple y básica que opera en el día a día.

Sin embargo, estamos cambiando, aunque no seamos conscientes de ese proceso. Todo se mueve y, según el proceso que elijas ver, encontrarás movimientos de diferente fuerza y velocidad.

“El cambio es permanente” has escuchado en diferentes conferencias y hoy, con seguridad, en algún video corto de TikTok o en las demás redes que han inundado (el conocimiento humano) con pequeños fragmentos de información con el fin de transmitir alguna idea innovadora, de impacto, y que te lleve a tener una visión nueva de la vida.

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Son tiempos en los que se replican contenidos de las redes sin antes haber comprobado la veracidad o el sustento de lo que se está convirtiendo en un tema del día o del mes.

El poderoso aforismo de Heráclito transciende la filosofía para convertirse en una frase que describe la maravillosa dinámica de lo que sucede en el universo, y a la cual nada ni nadie escapa.

¿Cómo llevamos a la práctica lo que dice Heráclito de Éfeso? Es la pregunta que tal vez no tenga una sola respuesta, porque cada persona tiene características propias e irrepetibles, aunque comparta usos y costumbres con sus familiares, amigos o compañeros de trabajo. Cada persona entiende, siente y piensa desde la base de su aprendizaje: crea su propio mundo y su forma de interpretarlo, aunque difiera en pequeñas cosas de la interpretación de los demás. Sigue siendo una forma de ser extraordinariamente diferente y a la vez, parte del todo.

Para el cambio, para la transformación de la sociedad, es vital que cada persona empiece a transitar de manera consciente su evolución: su forma de ser y sus formas de hacer las cosas.

Por ello es cierto cuando se dice que un granito de arena es el principio de la playa. En eso se basa el espíritu del maestro, que independientemente de la aprobación de la gente, lo que importa es encender la chispa de la transformación, el poder de las ideas, la ciencia, la tecnología, las artes y la cultura de paz que las sociedades necesitan para transitar de un estado de confort a uno más competitivo y generador de democracia, donde las leyes sean iguales para todos, donde la oportunidad de estudio, trabajo, salud y bienestar sea para todos.

Ojalá que estas palabras te motiven a leer, a dejar el celular unas horas, a bajar el ritmo de la música que hoy nos toca bailar: ruido trepidante que pide para ayer lo que se debe hacer mañana.

Ojalá te sientes a contemplar el río que es la vida, donde nada es igual al siguiente segundo. Y si logras entenderlo, ya no tendrás explicación ni justificación para quedarte donde estás hoy, y decidas subirte a la incertidumbre de vivir consciente.

¡Abrazos amazónicos, queridos amigos!

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