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El avance de la IA reposiciona la virtualización en la estrategia de TI de las empresas

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El avance de la inteligencia artificial está llevando a muchas empresas a replantear una de las capas más consolidadas de la infraestructura de TI. Ante la necesidad de ejecutar cargas de trabajo críticas, integrar sistemas heredados y garantizar eficiencia en entornos distribuidos, la virtualización vuelve al centro de la estrategia como base para habilitar la próxima generación de aplicaciones y sostener entornos híbridos cada vez más complejos.

Este cambio es resultado de múltiples factores, entre ellos la presión por automatización y recursos de IA (38%), la necesidad de integración con la infraestructura de TI existente (37%), el deseo de generar más oportunidades de innovación y modernización (36%) y la búsqueda de entornos más unificados para diversas cargas de trabajo (34%), según un informe reciente de Red Hat sobre el estado de la virtualización.

A esto se suma el crecimiento de las arquitecturas híbridas y los modelos de computación distribuida. De acuerdo con Gartner, más del 40% de las grandes empresas habrán adoptado paradigmas híbridos de computación para 2028, impulsados principalmente por cargas intensivas en datos e inteligencia artificial.

En este contexto, la virtualización pasa a cumplir la función de habilitar la coexistencia entre distintos tipos de infraestructura, desde CPUs tradicionales hasta GPUs y aceleradores dedicados, sin comprometer la eficiencia ni la gobernanza. “La virtualización se ha convertido en un elemento de control estratégico de la infraestructura de TI en las empresas”, afirma Thiago Araki, director senior de Tecnología para América Latina en Red Hat. “Hoy es esencial para garantizar flexibilidad en entornos que necesitan operar, al mismo tiempo, con aplicaciones heredadas y modelos de IA”.

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IA y soberanía como motores de la virtualización moderna
El auge de los agentes de IA está ejerciendo aún más presión sobre las empresas en esta nueva etapa. Actualmente, solo el 34% de las organizaciones afirma contar con una infraestructura de TI plenamente adaptable y escalable para soportar las necesidades computacionales de estos proyectos.

Pero no es solo la inteligencia artificial lo que impulsa este movimiento. Los entornos distribuidos, el edge computing y los requisitos de soberanía digital están obligando a las organizaciones a replantear dónde y cómo se ejecutan sus cargas de trabajo. Según Gartner, el llamado “geopatriación”el movimiento de repatriar datos y aplicaciones a entornos locales o regionales— se intensificará, con más del 75% de las empresas adoptando estrategias de este tipo hacia el final de la década.

Es en este punto donde la virtualización moderna se conecta directamente con plataformas abiertas y con el avance de la nube híbrida. Más allá de encapsular máquinas virtuales, comienza a integrar contenedores, tecnologías como Kubernetes y distintas capas de automatización, respondiendo a un desafío práctico: modernizar sin interrumpir operaciones críticas.

En lugar de reemplazar por completo los entornos existentes, las organizaciones buscan evolucionar su infraestructura de manera gradual, combinando distintas arquitecturas dentro de un mismo ecosistema. Soluciones abiertas, como Red Hat OpenShift Virtualization, permiten este enfoque al incorporar máquinas virtuales directamente en entornos basados en Kubernetes, posibilitando la gestión integrada de aplicaciones tradicionales y nativas de la nube.

Andrea Cavallari, CTO para América Latina en Red Hat
Andrea Cavallari, CTO para América Latina en Red Hat

Beneficios en la práctica
En la práctica, esto reduce los silos operativos y amplía la capacidad de automatización, al tiempo que preserva inversiones ya realizadas en infraestructura. Más que una capa técnica, la virtualización pasa a actuar como un puente entre distintas generaciones de aplicaciones.

“No se trata de elegir entre virtualización o contenedores, sino de cómo aprovechar lo mejor de cada enfoque dentro de una estrategia unificada. Las empresas necesitan consistencia operativa para gestionar esta complejidad sin aumentar riesgos ni costos, y la virtualización moderna, basada en código abierto, ofrece justamente eso”, señala Andrea Cavallari, CTO para América Latina en Red Hat.

Un ejemplo concreto de la eficiencia de este nuevo modelo de virtualización es la Pontificia Universidad Católica de Chile. Al integrar virtualización y contenedores en un mismo entorno, a partir de soluciones abiertas, la institución logró simplificar la gestión de TI y acelerar la entrega de nuevos servicios digitales.

La Universidad Finis Terrae también modernizó su infraestructura de TI al migrar de un modelo tradicional de virtualización hacia Red Hat OpenShift Virtualization, con el objetivo de reducir costos, ganar flexibilidad y preparar su entorno para aplicaciones modernas e iniciativas de IA. La institución logró gestionar sus cargas de trabajo de forma más eficiente sin necesidad de modificar la infraestructura existente, simplificando su stack tecnológico, mejorando el rendimiento y la estabilidad, y adoptando una gestión unificada que integra virtualización y contenedores.

Javier Cordero, vicepresidente y director general en Red Hat NoLa.
Javier Cordero, vicepresidente y director general en Red Hat NoLa.

“La virtualización volvió a ser una aliada estratégica para las empresas al permitir un mejor aprovechamiento del hardware y una mayor previsibilidad operativa. El desafío ahora es garantizar que la infraestructura pueda evolucionar al ritmo que cada organización necesita, sin renunciar a la eficiencia, la gobernanza y la libertad de elección”, señala Javier Cordero, vicepresidente y director general en Red Hat NoLa.

Lo cierto es que la virtualización dejó de ser un componente secundario para asumir un rol central en el presente y el futuro de la TI empresarial. En un contexto en el que la eficiencia, la soberanía y la escalabilidad se vuelven imperativos, su capacidad de integrar infraestructuras existentes con los objetivos de negocio resulta clave para habilitar aplicaciones nativas en la nube e iniciativas de inteligencia artificial. Más que una capa técnica, la virtualización moderna se consolida como el puente entre el legado y la innovación.

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