Los jefes que tiene que soportar el vendedor

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Cuando el gerente o jefe del área de ventas es un mediocre, los vendedores están jodidos. Literal. ¡Están jodidos! Y si hoy esa es tu situación, ¿por qué sigues en esa empresa, por qué ya no has renunciado y te has ido a buscar otras opciones?

Estoy seguro de que alguna de tus respuestas es: 

  • No he renunciado porque no es fácil conseguir trabajo.
  • Mi jefe es mediocre y por eso, fácilmente, le saco la vuelta. ¡Está en mis manos!
  • Me he acostumbrado a esta empresa y conozco sus productos y soluciones y gano lo mío, aunque tenga que soportar a mi jefe.

Si alguna de estas respuestas va contigo, es necesario que reflexiones (escribe los pro y los contra en un papel), para que veas cuáles son esos beneficios que estás logrando en un ambiente donde el jefe expresa su mediocridad de distintas formas, por ejemplo:

  • Es desordenado.
  • Cuando habla no está buscando edificar, al contrario, lo hace para destruir.
  • No es justo y siempre está buscando cómo no pagarte la comisión.
  • No defiende a su equipo en las reuniones de gerencia.
  • Es fuente y divulgador de chismes.
  • Contrata chicas de “buena presencia” y les da una buena cartera, porque según él (o ella), las chicas con “presencia” venden más rápido y mejor.
  • Lo has visto salir de la fiesta de aniversario, y también el Dia del Vendedor, con distintas chicas de la empresa.
  • Se involucra sentimentalmente (sentimental es un decir) con chicas que recién ingresan.
  • En realidad, le has visto compitiendo con otros gerentes por una señorita, para ver quién será el suertudo de ser el primero.
  • Se le ocurre pedir informes a última hora y luego no hace nada con ese material.
  • Siempre habla negativamente y no te motiva.

Si has visto esas características en tu jefe de área, en el gerente comercial y el gerente general, y tú no te sientes cómodo, pero, prefieres mantenerte allí haciéndote de la vista gorda, ten por seguro que no estás avanzando, te estás frustrando y es posible que estés sintiéndote mal.

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Recuerda que pasas gran parte de tu vida en el trabajo y, por lo tanto, necesita ser un espacio (y tiempo) de calidad. Que te permita ser feliz, disfrutar y aprender. ¡Sí, mi querido vendedor! Si en un día no aprendes algo positivo (que siempre salen de las circunstancias o cosas malas y buenas), es que no estás evolucionando. Te has estancado y solo sobrevives.

¿Quién te ha dicho que no hay otra oportunidad para ti allí afuera?

Hay muchísimas oportunidades, siempre y cuando tú tengas la voluntad y hagas lo necesario por encontrarlas. La oportunidad no te buscará mientras tú no te muevas y tomes riesgos. Lucha por hacer lo que te gusta, de estar en el lugar donde es agradable y te sientas a gusto y en confianza.

Ojo, mi querido comodón, no te estoy sugiriendo que a la primera ocasión presentes tu carta de renuncia. Hay un tiempo de aprendizaje -pagar piso, le dicen -que te permitirá fortalecer tu espíritu y vivir en la incertidumbre, el caos. Si estás en estas circunstancias y ves que la organización tiene productos o soluciones que quieres aprender y especializarte, quédate y aprovecha en convertirte en experto. Eso sí, no dejes que tu jefe y los gerentes te malogren la vida. Si los has observado, entonces, ya tienes estrategias para mover el carro hacia donde tú quieres.

Si te vas a otra organización y te nombran jefe, no -pero, ¡no mi querido jetón!- se te vaya a ocurrir hacer lo que hoy estás criticando, porque ahí sí que involucionaras más y todo se habrá jodido. Será como volver a votar por un Fujimori o elegir a un malandrín como juez o alcalde.

¡Entrénate en ser diferente y en hacer cosas extraordinarias!

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