Liderando el rumbo de nuestro barco en medio de la tempestad

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En nuestra historia sucedieron eventos que impactaron y cambiaron a la humanidad entera, transformando mecanismos de protección, protocolos de seguridad y descubriendo nuevos avances tecnológicos. Entre los eventos que marcaron nuestras vidas, puedo destacar:

28 de enero de 1986 Explosión del Challenger
A raíz de ello se creó la Comisión Rogers y se determinó que la cultura organizacional de la NASA y del sistema de toma de decisiones habían contribuido sustancialmente al accidente. Desde 1977 ya se conocían los riesgos en el lanzamiento, pero ignoraron las advertencias de los ingenieros. Este es un caso muy usado sobre fundamentos de ética y seguridad en ingeniería.

11 de setiembre 2001, ataque a las Torres Gemelas
Después de este penoso evento se reescribieron los protocolos de seguridad en aeropuertos, cambiaron los códigos de construcción de rascacielos (como por ejemplo escaleras más anchas) y se actualizaron los métodos de guerra para los ejércitos.

11 de marzo del 2011, terremoto de Japón
Aunque ya existían sistemas de alerta temprana, estos se incrementaron en más localidades costeras alrededor del mundo, se fortaleció la infraestructura y las comunicaciones y mayor dinamismo en la construcción de carreteras de emergencias para vehículos especiales.

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11 de marzo del 2020, la OMS declara la pandemia del Covid-19
¿Qué cambios está ocasionando esta pandemia en las industrias? En el servicio y la operación de los centros de datos (data center), particularmente en la infraestructura crítica, ¿qué cambios sucederán? Esta una pregunta compleja y la respuesta se adapta a medida que pasan los días.

Hoy todos estamos en la misma tempestad, la humanidad entera y la industria del centro de datos también, pero cada uno en su barco. Y lo que está ocurriendo realmente es un verdadero cambio de paradigmas de manera acelerada, dejando atrás los supuestos básicos que teníamos. Las normas y buenas prácticas están siendo ajustadas y reescritas con el liderazgo de fabricantes líderes, operadores y expertos de todas las regiones del mundo.

Algunos ejemplos son:

Reducción de personal por turnos; ampliación de la duración de turnos; separación de equipos y aseguramiento de personal clave.
Limitación de acceso a los Data Centers.
“Handoffs” entre turnos, sin contacto y vía videoconferencias.
Incremento de inversión en herramientas de monitoreo y toma de control remota, en vez de rondas en las áreas blancas.
Nuevos servicios de “Manos Remotas”.
Cambios anticipados de filtros de aire acondicionado de precisión.
Infraestructura adecuada para el crecimiento masivo en el borde de la red.
Nuevas ofertas de servicios de limpieza.

La importancia del servicio y operación de los data center toma mayor relevancia ante la situación actual, principalmente en la capa de infraestructura crítica eléctrica y mecánica.

En nuestra industria hay que evaluar si el agua está entrando a nuestro barco. Si están ocurriendo caídas o falta de personal, dirigir el curso hacia un nuevo objetivo o ajustar las condiciones operativas para maximizar la infraestructura actual. ¿Tenemos la agilidad para soportar el entorno cambiante con nuestro personal, el de nuestros proveedores, contratistas y clientes? ¿Tenemos asegurada nuestra cadena de abastecimiento de insumos y repuestos?

¿Valdrá la pena detener los mantenimientos de los motores del barco, en nuestra industria podría ser el mantenimiento de los UPS o los aires acondicionados, que es ahora cuando más los necesitamos?

Las decisiones que tomemos ahora nos ayudarán a salir de esta tempestad, pese a la incertidumbre de no saber la duración de esta; pero lo que si podemos afirmar es que existe una nueva norma y los paradigmas están cambiando y rápidamente.

Termino este artículo con una reflexión de Laura Fay de TSIA, quien hace mención a un estudio realizado a empresas que sobrevivieron con éxito a la recesión del 2008. Esta investigación determinó que el porcentaje de empresas que mostraron crecimiento durante y posterior al período de recesión, realizaron 3 acciones concretas:

  1. Actuaron temprano.
  2. Adoptaron una perspectiva a largo plazo.
  3. Se enfocaron en el crecimiento, y no sólo en la reducción de costos.

Tal como dijo David Cote, presidente Ejecutivo de Vertiv: “Hay que esperar lo mejor, pero planear para lo peor”.

Por Gustavo Pinedo, director de servicio para América Latina en Vertiv.

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